.En 1938 en plenas negociaciones con una editorial alemana para la traducción de «El Hobbit», el partido Nazi le envió una carta a Tolkien, demandando saber las raíces Arias del escritor y esta fue su respuesta:Estimados señores:Gracias por su carta. Lamento no tener claro lo que pretenden decir con raza «Aria».
No soy de ningún origen ario: eso es indo-iraní; que yo sepa, ninguno de mis antepasados hablaba indostaní, persa, gitano o dialectos afines. Pero si debo entender que usted está preguntando si soy de origen judío, sólo puedo responder, que lamento no tener antepasados de esas personas talentosas.
Mi tatarabuelo llegó a Inglaterra en el siglo XVIII procedente de Alemania: la mayor parte de mi ascendencia es, por tanto, puramente inglesa, y soy súbdito inglés, lo que debería ser suficiente.
No obstante, me he acostumbrado a considerar con orgullo mi nombre alemán, y continué haciéndolo durante todo el período de la última y lamentable guerra, en la que serví en el ejército inglés.
Sin embargo, no puedo dejar de comentar que si las indagaciones impertinentes e irrelevantes de este tipo van a convertirse en una regla en materia de literatura, no está muy lejos el momento en que un nombre alemán ya no será motivo de orgullo.
Sin duda su consulta se hace con el fin, de cumplir con las leyes de su propio país, pero que se considere que esto se aplica a los súbditos de otro estado sería inapropiado, incluso si tuviera (como no tiene) ninguna relación con el mérito de mi trabajo o su sostenibilidad para la publicación, de los cuales parecen estar satisfechos sin hacer referencia a mi ascendencia.Confío en que esta respuesta le resulte satisfactoria.J.R.R.Tolkien.
